viernes, 14 de enero de 2011

viernes, 23 de abril de 2010

Escalando el Gigante...

¿El Gigante?... ¡Va, deberiamos ir! -Conteste a la propuesta de Daniel para los proyectos de este año.

Analizamos las rutas y los topos, una cosa era cierta: no teníamos el nivel. No obstante, esta era la experiencia que necesitabamos para hacer realidad esas escaladas que anhelabamos. Escalar en un lugar remoto, pasar hambre, cansancio y trabajar con cierta logística, no sonaba nada diferente a lo que vivíamos durante los viajes a la montaña; pero escalar en roca 5.12d con fluidez sería más difícil. Teníamos 5 meses para subir nuestro grado 5.11c al 5.12d!


Mucho tiempo creí que para escalar montañas altas y difíciles no era necesario escalar 5.12 pero la realidad es que esa mentalidad sólo freno algunas de nuestras ambiciones. Así fue como El Gigante se convirtio en el pretexto perfecto para entrenar y forzar nuestros límites.

-¿Por qué El Gigante?- Me preguntaron un día, cuando revisabamos los ultimos detalles de la escalada. "Porque es la pared más alta de México" respondí. Me sorprendia que a casi 9 años de la apertura de una de las vías deportivas más altas y díficiles del mundo, tuviera tan pocos ascensos y ninguno femenil mexicano. La idea de ser la primera mujer mexicana en escalar El Gigante, me animaba aun más. Logical progression (Grado VI, 5.12d, 28 largos 900m) fue la vía que elegimos, así que volamos a Chihuahua al norte de México, el 1 de abril.


Despúes de 2 hrs. en avión y de 6 en autobús llegamos a Basaseachi, donde conocimos a Don Raúl, quien fue nuestro guía para alcanzar la pared. Caminamos durante 7 horas a través de arbustos y cañadas con todo el equipo en nuestras espaldas y pronto nos vimos contentos a los pies del gran Gigante. Nuestra estrategia consistia en trabajar en dos cordadas de dos integrantes, mientras unos escalaban y fijaban cuerdas otros costaleaban las provisiones y equipo necesario para los vivacs, alternariamos los roles y así todos tendriamos cosas que hacer. La escencia del éxito en esta escalada seria el trabajo en equipo y la desición de completar la ruta para salir por la cima. Donde una camioneta nos recogeria en una terraceria cercana para llevarnos de regreso al pueblo de Basa.

Empaquetamos comida, agua, chamarras, bolsas de dormir... y sin darnos cuenta, el costal de pared estaba lleno. Maldición! La falta de experiencia y la extrema precaución nos jugaba una mala pasada, tuvimos que limitar primero el agua, -afortunadamente en esta temporada la pared disfruta de sombra la mayor parte del día-, lo segundo fue la comida y al final la ropa, que en realidad sólo era una chamarra de pluma extra. Por fin teníamos un costal de pared decente.

Al día siguiente nos levantamos temprano y ascendimos hasta la base de la pared, ubicamos la vía, dejamos el costal y escalamos los primeros 4 largos. Para sorpresa nuestra los rumores eran ciertos: las protecciones estaban muy alejadas y la incertidumbre crecía a cada metro que avanzabamos, llegamos a la reunión del 4to. largo y fijamos la última cuerda. Regresamos a descansar al CB.

Amaneció e inicio el trabajo, ascendimos por las cuerdas fijas del día anterior, nuestra poca experiencia en gran pared nos hacia avanzar lento con el costal. Sin darnos cuenta nos ganó la noche y solo habíamos avanzado 3 largos más, montamos el primer vivac a 210m. Al paso que ibamos tardariamos una eternidad y aún no llegabamos al primer 5.12d que nos aterraba.

Inició el segundo día, pronto depurariamos nuestro sistema de ascenso y avanzamos más rapido hasta alcanzar el duro y esperado 5.12d. Afortunadamente estaba bien protegido y entre Daniel, Juan y yo escalamos este largo hasta llegar a la reunión. Ese día nos arrepentimos de no haber pospuesto El
Gigante hasta que escalaramos 5.13, era demasiado tarde para eso y veníamos por todo; Adrián como era costumbre nos alegró con su buen humor mientras tendiamos las hamacas. ¡Y eso que habia luchado en una travesía con el costal!

Avanzabamos de 5 a 6 largos por día, mientras más subiamos habia más travesias difíciles de costalear y jumarear, más techos, más dificultad, incertidumbre, miedo y rife pero con un recorrido impresionante entre diedros, techos y grietas, los vivacs muy aéreos con un cielo estrellado en medio de un lugar increíble. La cuarta noche estabamos en el largo 20 con poca agua y casi sin comida, una vez más tuvimos que limitar las raciones y tirarle con todo al siguiente día para recorrer los últimos 8 largos. Nos despertamos con el primer rayo de luz y concentrados en salir ese día, nos movimos con todo...


Juan y yo llegamos a la cumbre poco antes de oscurecer (19:30), Daniel y Adrian que traian el costal fueron los ultimos, ya de noche. Llamamos por celular al Rancho San Lorenzo para que fueran por nosotros en la camioneta pero como la cumbre esta rodeada de caídas y desfiladeros, nos recomendaron pasar una noche más en la cima y caminaramos con luz de día para encontrar el sendero. Esa noche bebimos los últimos dos litros de agua que quedaban y felices pasamos una noche más, con una enorme sonrisa en el rostro por haber escalado El Gigante.


El resutado: 5 días en pared con 900m de recorrido y 28 largos, dificultad máxima 5.12d. La primera mexicana en escalar el Gigante. Y mucho, muchísimo aprendizaje en la pared más alta de México: el Gigante.

Fabiola Pineda




















domingo, 16 de agosto de 2009

Huamashraju "La montaña del miedo"



El nevado del miedo?... Ahhh no creo, fue nuestra expresión cuando nos dijeron el significado de Huamashraju en Quechua, una montaña poco frecuentada de la cordillera blanca de Peru, pero muy cercana a Huaraz -pueblo de donde parten todas las expediciones a esta cordillera-.





Decidimos escalar esta montaña luego de encontrarnos con días de mal clima que impedian otros de nuestros objetivos. La idea sería escalar una vez más, rápido y en el menor tiempo posible para aminorar el peso en nuestras mochilas y así avanzar más, sólo power gel y barras para comer, así como un par de quesadillas con sopa que prepararíamos en el Campo Base, 2 días para ir y regresar hasta Huaraz... Pronto estuvimos en el campamento base, salimos con lo necesario para ascender por la ruta normal que transcurre por la arista, sin embargo, llegando a la base de la montaña vimos la cara vertical que corre de frente a ella, lo pensamos un poco y decidimos intentarlo por ahí, nuestra sorpresa fueron 4 largos de 60m bastante verticales y con un par de tramos de mixto que resolvimos gancheando y traccionando con los piolets en uno que otro paso.



La cumbre era increíble una pequeña aguja en medio de los Andes, sin embargo la mayor aventura fue el descenso, colocar buenos rapeles fue casi imposible y en cada uno vimos como las estacas saltaban al cargarles peso debido a la nieve poco consistente, el ingenio fue parte del descenso, como la roca con una cinta anudada que sirvio de empotrador en el segundo rapel. El resultado, 4 rapeles de miedo, equipo abandonado y una travesia de destrepe en libre para bajar de aquella montaña, la cual nos había confirmado su significado.



Ya en Huaraz preguntamos sobre la graduación de la vía y la respuesta nos desconcertó: Ustedes digan nadie se sube por ahí, por que el hielo no es muy bueno...



viernes, 7 de agosto de 2009

Ranrapalca 6,162 m



Que si vamos, que siempre no... la salida de México era un caos y mientras la temporada de escalada en Perú avanzaba, nuestro sueño se desmoronaba... Tanto entrenar y para que? Ahora el entusiasmo estaba por los suelos...




Por fin salimos de esta complicada ciudad y los días pasaron rápido, de pronto nos vimos en el Campo Base de la Quebrada Ishinca con el ánimo y la ambición a tope. Esa misma noche salimos para aclimatar en el Toqllaraju de 6030m, una fuerte nevada y un accidente dos días antes hizo que fueramos la única cordada ese día, sin embargo tuvimos que ascender por la ruta normal y unos metros antes de la cumbre regresar, debido a una gran grieta que nos impedia pararnos en ella...




Descansamos un día y el objetivo real era el Ranrapalca que es muy poco frecuentado debido a su dificultad y exposición, planeamos muchas estrategias pero al final decidimos arriesgar todo por el "rapido y ligero", escalariamos toda la noche y con eso minimizariamos el riesgo de la caída de seracs y avalanchas por las nevadas anteriores. Salimos a las 10:30pm con el equipo repartido en los 3 integrantes de la cordada, nos acercamos con tenis y sólo 1 litro y medio de agua con red bull por persona, nos moviamos rápido y llegamos al collado como a las 2 am. Comenzamos a escalar la Cara NE por donde vimos posible, sin embargo no creímos nuestra suerte... había penitentes en los tres largos de rampa de 65 grados y pudimos hacer todo en simultáneo y con las grietas tapadas, era increible! sólo faltaba lo más duro un mixto con un serac en los extremos.





Juan escaló ese tramo en unas condiciones bastante expuestas por fin terminó la ruta y la cumbre a unos pasos era espectacular... "Venimos a escalar y ya lo hicimos, vamonos antes de que se caiga esta madre y no podamos ir a otra" dijo Daniel mientras veíamos como la temperatura aumentaba con el sol de la mañana. Fueron 3 largos rapeles donde tuvimos que abandonar equipo y destrepamos otro poco, hasta el collado donde por fin nos sentimos seguros. Fue un largo descenso pero me encanta la cara de las personas que me preguntan de que montaña vengo...



Fabiola Pineda

sábado, 25 de abril de 2009

40° C... y subiendo

Abril 2009


Decidimos pasar los 4 dias de Semana Santa en Potrero Chico N.L. Sólo teníamos 3 días para escalar ya que uno lo ocupamos para la manejada de 8hrs. desde el D.F. En esta ocasión decidimos empezar por Snott girlz 5.10d -una ruta muy recomendada anteriormente- sus 7 largos (240m) son geniales sobretodo el primero que exige mantenerte apretando todo el tiempo... y la pequeña cima es la panorámica total de Time Wave y Jungle wall, fue una escalada muy divertida sin embargo fue el inicio a lo que sería "sufrir de calor"...


Al día siguiente nos levantamos muy temprano -a las 5 am para ser exactos- nos preparamos con el equipo, unas cuantas barras de granola y un "poco" de gatorade con agua. Llegamos a la base de la pared de Time Wave Zero poco antes de la 7 de la mañana, la ruta tiene 23 largos (700m aprox.) de los cuales uno es 5.12a y está en el largo 21 ya muy lejos del suelo... Comenzamos la escalada sin ningún contratiempo, ya que meses antes habiamos escalado esta ruta y conociamos algunos movimientos, el clima estaba favorable y el agua iba bien, en la repisa del largo 8 dejamos una mochila con el peso extra como chamarras y un "poco" de agua para el regreso. Sin embargo el sol continuó su trayecto hasta quedarse totalmente frente a nosotros, hacía mucho calor!... Ya en el largo 12 nos percatamos que el agua iba descendiendo muy rápido y que nos faltaba mucho recorrido, continuamos por el largo 13, 14 y 15 ¿Bebimos demasiado?... ¡ya no había más agua!. El turno de puntear el 16 fue de Daniel y nos dimos cuenta que algo andaba mal por que iba muy lento y decia que se mareaba, Juan y yo (Fabiola) comenzamos a tomar decisiones y seguimos hasta el largo 18.


Fue ahí donde el sol y la deshidratación extrema se hicieron presentes, yo tenía demasiada sed y calor -sentía como los oídos me explotaban-, Daniel hablaba y sus movimientos eran muy lentos y Juan creía continuar pero se incorporó y sintió un mareo que lo detuvo e hizo que tomaramos la última decisión. El sol estaba a todo lo que podía ni una sola rafaga de viento que nos refrescara, así que montamos el primer rapel de regreso, Daniel iba primero montando rapeles mientras que Juan me ayudaba a bajar porque en momentos perdía el equilibrio. La sensación de deshidratación e insolación juntas hacian que nuestros movimientos fueran lentos y torpes, así continuamos los siguientes 9 rapeles hasta llegar a la repisa del 8 donde anhelabamos la "poca" agua que teníamos. Bebimos muy poco casi nada en realidad, descansamos y de pronto un plátano de entre la mochila, lo dividimos en 3 y nos aliviano por el potasio que contiene. Ya en nuestros 5 sentidos Daniel, Juan y yo descendimos los últimos 7 rapeles que quedaban. En la base de la pared sólo quedo el recuerdo de una muy buena experiencia en cuanto a la prioridad del agua contra el peso extra en escaladas con estas condiciones y es que después ya en la Posada, descubrimos que ese día la temperatura más alta fue de 42° C, nada teníamos que hacer con sólo 2.5 litros de agua para 3 personas en el Time Wave...


Al día siguiente aún teníamos los estragos de la mega deshidratada pero era nuestro ultimo día en Potrero así que nos fuimos al Buzz rock, un diente de roca frente al Sendero Luminoso. Escalamos una ruta de 3 largos, The fez 5.10d, la cual nos despidio con una sorpresa en el último rapel, un gusano rojo con amarillo de 30 cm. llamado "Cien pies"! Tremendo susto que nos dió...jeje

martes, 24 de marzo de 2009

Hielo frágil

Marzo 2009


La primavera se acerca y el deshielo en el Iztaccihuatl no se hizo esperar, teníamos la idea de escalar en el Colador de Ayoloco con ese hielo frágil y quebradizo del que tanto oímos...

Así que hartos del tránsito vehícular y las horas pico en el metro, decidimos ir al Izta de un día y lo más rápido posible. Llegamos a la Joya a las 9:00 am, unos Power gel, un litro de agua en el Camel back, sin cuerda, sólo crampones y piolets; para ir ligeros.

Rápido llegamos al Colador, no había mucho hielo y todo tenía un tono obscuro y ... sin pensarlo comenzamos a escalar, todo se rompía y los crampones no entraban bien, salimos a la panza y continuamos a la cumbre para después descender por los pies, no sin antes bajar algunos fierros del desaparecido iglú.

A las 6:00 pm disfrutábamos de una rica hamburguesa en Amecameca, antes de regresar a casa.

Escalando y... escalando...

Febrero 2009


A nuestro regreso de Ecuador, dedicamos varias semanas a recuperar la forma y a escalar más en roca...
Frecuentamos zonas como los Dinamos y la Cueva de Hoyanco (Chonta) -lugar espectacular, por cierto- las sesiones de gimnasio y las rutas que no conseguiamos estaban por volvernos locos, pero la idea del escalador completo y versátil nos motivaba...